Desafío soberanista pre-electoral

soberanista

Nazionalismo

bategoyo

Soluciones

Tamar Hiroshima Paro

Las mejores marcas tienen una carta para ti

Gallota Queremos Tu Dinero

No hay que perder las tradiciones

tordesillas-inquisicion

Tordesillas y la evolución

tordesillas

Cambiar lápices por lanzas

toro de la vega

Miedo y asco en el PP

pis

Animales ontológicos

Escuché de cría tantas veces aquello de que los ecologistas se podían preocupar más por el hambre en África que padecían los humanos que por las ballenas que me creí que era un argumento. Suena bien, a postura crítica: algo así como acabemos con esa cantinela acomodada de salvapatatas con la vida resuelta y hagamos algo por nuestros semejantes. Suena serio, comprometido. Podía colar. Casi cuela, de hecho. O más bien, a diario hay a quien le cuela.

Ocurre que una deja de ser una cría, le da un par de vueltas al asunto y piensa que nada es tan simple como para resumirlo en una frase de extensión similar a una máxima de Paulo Coelho. O al menos, si lo es, esa idea tiene la misma profundidad que la que genera la piedra pómez.

Ocurre que una se fija en quiénes defienden los derechos de los animales (así, en general) y ocurre que a esas mismas personas se las encuentra en una manifestación contra la guerra (la que lamentablemente esté siendo) o recogiendo alimentos para mandar a Gaza, o protestando contra los recortes en el sistema público que generan pobreza ya no en otro continente sino en la puerta de al lado.

Ocurre que a quienes no me suelo encontrar en esas acciones es a aquellos que dicen que primero pensemos en los niños del África que en los toros, que primero solucionemos la crisis que afecta a las personas y luego ya se verá.

Frente al vacío argumentativo de quienes defienden la atrocidad que hoy ha tenido lugar en Tordesillas o quienes aplauden el toreo con ideas tan desmontables como muebles de Ikea, están sus propios gestos. La violencia que apoyan no sólo hacia el animal sino hacia el que piensa diferente.

Curiosamente, son ellos quienes insisten en diferenciar al ser humano del resto de animales (en tanto que su dedo oponible y su red wifi le da licencia para torturar al resto de seres vivos más allá de sus necesidades de alimento y, si me apuran, abrigo) y son ellos los primeros que tiran la piedra hacia esos semejantes suyos que ven tan importantes.

Sus propios actos son más elocuentes que su argumentación vaga, manida, su eco repetido -como si por ser eco fuese cierto. Las manos que aplauden la violencia bien empuñan una lanza si toda la manada les jalea y pueden salir en la portada del periódico local al día siguiente.

El respeto a los ricos

Es de mal gusto hablar mal de alguien que acaba de morir. El buenismo, el buen gusto y la diplomacia se han dejado caer como Pepito Grillo por las redes sociales -cuando no como dedo acusador del honor y el decálogo de qué ha de ser un buen ser humano y no una inmundicia jocosa- ante el humor negro del que se ha hecho gala con el fallecimiento de Emilio Botín (el jefazo del Banco Santander) la semana pasada y de Isidoro Álvarez(el jefazo de El Corte Inglés) ayer mismo. Esas conciencias las24horas han señalado lo poco adecuado de hacer chistes con los muertos. Leer entrada completa →

Dioses caprichosos

Hay quien dice que el festejo taurino es la manera que tenemos de jugar a ser dioses, pero dioses caprichosos y malcriados o puede que demonios. Algunos fuimos niños que vieron las corridas en la televisión como un espectáculo sin víctimas, los vómitos de sangre del toro con absoluta indiferencia y la sangre que manaba del lomo como pinceladas de color en un cuadro vivo. Como niños, muchos jugamos a arrancarles las patas a los saltamontes y torturamos ranas y lagartijas, cortándoles la cola o le metimos cigarros encendidos en la boca a un sapo para luego esperar a que reventaran. Leer entrada completa →

Háganse los duros

Si un tren circula de Madrid a Barcelona y otro tren hace el trayecto de Barcelona a Madrid, suponiendo que uno salga antes de que el otro llegue a su destino, no caben muchas dudas de que el primer tren se cruzará con el segundo justo en el mismo sitio donde el segundo se cruza con el primero, pongamos por caso en Calatayud. Lo sorprendente sería que, al cruzarse, los viajeros de un tren declarasen estar en Calatayud mientras que los del otro asegurasen estar en Guadalajara. Nunca podríamos estar seguros de dónde se cruzaron exactamente los dos trenes.
Mariano Rajoy sale al encuentro de un pacto de estado con Pedro Sánchez, y Pedro Sánchez sale en busca de un pacto de estado con Mariano Rajoy. En algún momento (pongamos un lunes por la tarde) se sentarán a hablar de ese pacto y, después de hablar, explicarán de qué han hablado. Siguiendo la misma epistemología realista que usamos para hablar de trenes, se diría que Rajoy ha hablado con Sánchez de lo mismo que Sánchez ha hablado con Rajoy. Leer entrada completa →

Turistas subpajarianos

Clientes subjaparianos de bares, restaurantes, chiringuitos y chigres en general en época estival (Capítulo 1):

CLIENTE “FAIRY”: “Una botella de sidra y siete vasos de cristal”.
(Vale más el lavajillas que se usa tras su paso que lo que pide para comer).

CLIENTE DESNORTADO: “Muy ricas las fabiñas”.
(Desde Santurce a Bilbao, pasando por Llanes, Tapia, Foz o San Xenxo, todo es un largo valle con playa para él).

CLIENTA ENIGMÁTICA: “La lechuga limpia, por favor, que estoy embarazada”. (?)
(¿Qué se creerá que ponemos en la mesa al resto?).

CLIENTE FLANDERS: “Yo quiero una ensaladita de pollito con tomatito, sin cebollita, por favorito”.
(Todo les parece pequeño salvo la cuenta, de la que siempre se quejan).

CLIENTE PODEMOS: “¿Me puede quitar el queso y el jamón del cachopo que me resulta fuerte y no puedo comerlos, y aunque pudiera sigue siendo fuerte?”.
(¡Eso se llama escalope, gracias!).

Periodismo humano

Cuando vivía en Yerbo, hace mil años, me presentaron en Navelgas a uno que era periodista y estaba interesado en escribir algo sobre mis cuadros y el premio del concurso de cómic de la semana negra y lo que pudiera sacar en plan periodismo humano porque al parecer le llamaba la atención encontrarse a uno que hacía cómic en una aldea remota del occidente.

—¿Qué tal? —me dijo

—Bueno, bien, ayer por la tarde vinieron dos amigos y nos cogimos una buena tajada. Había queso y vino y un bote de espárragos. Había, concretamente, medio kilo de queso, dos garrafas de cinco litros de vino tinto y un bote de espárragos. Luego alguien salió a comprar huevos a alguna casa del pueblo… Yo no quería ir a por los huevos porque no quería ver a ningún vecino. En realidad casi nunca quiero ver a ningún vecino y me paso las horas muertas bebiendo vino en casa y fumando compulsivamente. No es que les guarde ningún rencor por nada ni resentimiento alguno, es que todos trabajan en sus cosas y me jode andar por ahí borracho y que me vean rascándome los huevos y fumando. Leer entrada completa →

Siesta de verano con zombis

Dice Alberto Manguel que leemos distinto en verano y en invierno. Seguro que sí, porque lo hacemos casi todo distinto. Incluso la siesta. Uno lee y las historias se aíslan como esferas sueltas y luego se mezclan improvisadamente al hilo del sopor y el calor que todo lo desordena.

Así que uno lee que Esperanza Aguirre dice que Pablo Iglesias tiene que demostrar que no es de ETA haciendo donaciones a las víctimas. Ella señala “con apasionada intensidad” quién puede ser de ETA y el señalado tiene que demostrar que no lo es. Con razón se viene diciendo en las redes sociales si será ella culpable de todos los delitos y tráficos a cuyos afectados ella misma no socorra económicamente. Pero se puede dar la vuelta al argumento. Cabe pensar que un etarra dejará de serlo y quedará libre de culpa si hace donaciones a las asociaciones de víctimas que diga Esperanza.

Leer entrada completa →

Los personajes y los actores

Ocurrió de repente. No estaba haciendo nada extraordinario ni había habido ningún cambio sustancial en mi vida durante los últimos días. Nada en las últimas semanas. En meses. En 4 años. Estaba sentado en el sofá viendo una comedia romántica cuando caí en la cuenta de que eran actores. Todo el rato. Lloraban, hacían el tonto y se reían, pero ya no conseguía ver a los personajes. Pensé que a lo mejor la película era mala, que el guión y los diálogos no permitían a los actores comportarse con naturalidad. Cogí una cualquiera de esas que no tienen peros. Un clásico moderno de guión perfecto, porque si elegía una en la que participara Humphrey Bogart tampoco me la creería (vamos, vamos, ¿Ingrid Bergman colada por ese tirillas feote?). Cogí “Uno de los nuestros”, una de mis preferidas. Nada. No me los creía, veía a los actores y la imaginación me llevaba a sus casas, antes del rodaje, cuando comentaban con sus parejas que hoy se iban a sentir especialmente ridículos haciendo ver que eran malos. Leer entrada completa →